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domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Qué está ocurriendo?


Bilbao. Domingo, 30 de Diciembre 2012. 12:55. 

Sentada en un cómodo sofá de la Biblioteca de la Alhóndiga, trato de hacer un trabajo para la Universidad, pero me resulta imposible. Habitualmente se respira paz y el silencio es sagrado.

Pero hoy no es un día normal. ¿Qué está ocurriendo? A estas horas, y más en estas fechas, la gente solía salir a pasear, los niños jugaban con los regalos del Olentzero, etc. La calle y los bares eran el lugar de reunión. 

Sin embargo hoy, el Overbooking lo encontramos entre los estantes llenos de libros y los ordenadores de la biblioteca. Gente de todas las razas y edades. La actividad dominical se traslada a este lugar. ¿Pero, que hacen exactamente aquí?

Pasando desapercibida en mi rinconcito, observo prudentemente a los individuos que se sientan en los ordenadores. Unos leen el correo, otros consultan webs de viajes, incluso les hay que buscan ideas para realizar el menú de Nochevieja. Los más estudiosos los utilizan para trabajar, o para aprender otro idioma de forma autodidacta, aislados del murmullo general gracias a los auriculares.  

Echando un vistazo rápido a la sección de DVDs y CDs, la música y el cine siguen siendo grandes reclamos, y los pasillos abarrotados de gente eligiendo cual será su próxima distracción, que les evadirá por unos cuantos minutos de la realidad. 

Mesas con gente joven estudiando. Tratando de entender y memorizar la materia. Algunos relajados y otros agobiados. Unos distraídos y otros concentrados. Incluso les hay que se les cierran los ojos y aprovechan para echar una cabezadita al calor del lugar.

Periódicos diversos y revistas especializadas son una gran atracción. ¿Tecnología? ¿Medicina? ¿Arte? ¿Decoración? Una gran variedad de temas disponibles para todos los gustos. 

Las zonas de televisiones internacionales ocupadas por extranjeros que se ilusionan pudiendo ver lo que ocurre en sus países en su propio lenguaje. Incluso nacionales que intentan practicar otro idioma.

Pero el público de este lugar no sólo viene a disfrutar de las infraestructuras que les ofrecen, sino que les hay incluso que traen sus propios libros electrónicos y se sientan cómodamente en los sofás a disfrutar de un rato de lectura fuera de casa. 

No podemos olvidarnos de la zona reservada a los más pequeños, donde tienen infinidad de libros y juegos, rodeados de colores alegres. Los padres comparten risas y fantasías con ellos y pasan un rato agradable. 

Después de observar el panorama no puedo evitar preguntarme si esta tendencia masiva de la población por lugares como estos, que han estado presentes a lo largo de prácticamente toda la historia de la humanidad, se debe a la actual crisis económica o simplemente se trata de un creciente interés por la cultura. 

A pesar de los inconvenientes, es agradable ver como familias enteras pasan un rato agradable sin necesidad de gastar dinero, buscando nuevas alternativas de ocio.

¿Nos convierte esto en ratones de biblioteca a todos los aquí presentes?