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sábado, 25 de febrero de 2012

Pequeñas cosas

Después de tantos viajes, estancias prolongadas en el extranjero, horas interminables en los aeropuertos, llego a la conclusión de que como en casa, en ningún sitio.

¿Quién no ha deseado dar un cambio en su vida y probar cosas nuevas? Hoy en día, gracias a la beca Erasmus, cualquier estudiante tiene la posibilidad de experimentarlo. Un semestre o un año fuera de casa, mudarse a otro país, otra ciudad, una cultura diferente, gente nueva... Residencia o piso de estudiantes, sólo o con compañeros. Es una gran oportunidad para aprender a vivir fuera del amparo de nuestros padres. Muchos amigos, fiestas, viajes, estudiar...

Pero no siempre los viajes son tan placenteros, y tras tantos desplazamientos, cambios de países, idiomas... llega un momento en que lo único que deseas es quedarte en casa, y coger un avión solamente para irte unos días de vacaciones.

Mucha gente no comprende que después de tanto tiempo por el mundo, lo que más me apetece es quedarme en mi tierra, rodeada de mi familia y amigos, donde me siento a gusto y donde soy feliz.





Un paseo por cualquiera de los rincones de mi ciudad, cámara en mano, intentando retratar mis sitios favoritos, en buena compañía. Recorrer las salas del Guggenheim y del Museo de Bellas Artes, tomar unos pintxos en alguno de los bares del Casco Viejo. También fotografiar la naturaleza en estado puro como un insecto sobre una flor, un atardecer... El sonido de las olas, el olor de la hierba, la brisa marina ... pequeñas cosas que, esté donde esté, me recuerdan al hogar.  ¡LOS PLACERES DE LA VIDA!