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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Rockefeller Center Tree Lighting Ceremony

Diciembre. Frío y nieve. ¿A quién se le ocurre venirse a New York en esta época? A cualquier enamorado de las navidades, del shopping, de la buena comida... Es el mejor momento, sin duda.

Hoy ha tenido lugar uno de los eventos más esperados por los neoyorquinos: la ceremonia de iluminación del árbol de navidad del Rockefeller Center. La historia se remonta a 1931, cuando los obreros encargados de la construcción del complejo decoraron un pino de forma humilde.


 Esta tradición ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en un auténtico espectáculo que congrega a gente de todas las edades que gritan al unísono la cuenta atrás para ver como los 8 kilómetros de cable con sus 30.000 bombilla iluminan el gigantesco abeto noruego. Coronando esta gran maravilla podemos ver la espectacular estrella de cristal de Swarovsky. Para amenizar la espera, grandes artistas entonan Villancicos tanto nuevas versiones de los clásicos, como canciones de navidad contemporáneas. Todo un auténtico show que merece la pena presenciar. 



Pero seamos sinceros, ¿cuántas personas acuden a la Puerta del Sol a comerse las uvas el día 31 de Diciembre? Demasiada gente, frío, empujones, horas y horas de pie, y enterándote de la mitad de lo que está ocurriendo. Son cosas que se ven mejor desde el sofá de casa, ¿verdad? Pues esto es igual. Paseando por la 5ª avenida, viendo los fabulosos escaparates de los grandes almacenes, he topado con un montón de calles cortadas al tráfico y la muchedumbre, que impedían caminar con fluidez. ¿Qué estaba pasando? La gente estaba apilada en el poco espacio que quedaba para ver la ceremonia en directo. Estoy hablando de que eran las 5 de la tarde y ya no se podía encontrar un solo hueco libre. Admito que en un principio se me había pasado por la cabeza el hecho de pasarme a las 8 para ver el comienzo del acto en persona, pero tras ver todo aquel barullo de gente, he seguido caminando y disfrutando de la decoración navideña. Al igual que las campanadas de Fin de Año, seguir la gala en directo desde mi casita, en pijama, con un chocolate calentito y sin la necesidad de pelearme con nadie para conseguir ver o escuchar algo, es la mejor elección.  ¡Feliz!

Ahora si podemos decir que la temporada navideña a comenzado, y con ella... ¡LAS COMPRAS!

Happy Pre-Christmas!

lunes, 21 de noviembre de 2011

PINTA

El fin de semana pasado tuvo lugar en la ciudad de Nueva York la feria PINTA. Se trata de un evento anual, importante dentro del mundo de el arte contemporáneo, dónde las galerías más importantes de Estados Unidos, América Latina y Europa exhiben las creaciones de artistas latinoamericanos.



Una cita que hice muy bien en apuntar en la agenda, porque perdérsela hubiese sido una locura. Alrededor de 50 espacios reservados a las diferentes galerías. Se podían ver obras representativas del arte abstracto, concreto, neo-concreto, cinético y conceptual, así como de otros movimientos contemporáneos en auge.

Diego Posta Peuser, director de PINTA, remarca que la función principal de este evento, que este año cumple su V edición en esta ciudad, es conseguir que el arte de estos países alcance su más alto potencial, no solo en términos de su inserción en el mercado, si no también en la historia del arte. Para ello, el Programa de Adquisición de museos juega un papel importante, promoviendo la compra de obras de artistas latinoamericanos por parte de un selecto grupo de museos.

Este año, el artista invitado fue Antonio Manuel, conocido por sus obras vanguardistas de los años 60, combinando arte neoconcreto, pop y conceptual.


El papel del curador, encargado de seleccionar una decena de proyectos, recayó sobre Jacopo Crivelli Visconti, crítico de arte italiano residente en Brasil.

Pasear por el recinto fue como estar en un museo, viendo los diferentes trabajos y charlando con los galeristas y coleccionistas sobre los artistas, su forma de pensar y su forma de sentir.  Un lugar donde interactuar e intercambiar opiniones, y sobre todo, un sitio donde a la vez que te diviertes, aprendes.

Si estáis interesados, la feria también se celebra en Londres, a finales de Primavera, concretamente, del 7 al 10 de Junio de 2012, donde en su tercer año pretenden aumentar la presencia de las galerías españolas y portuguesas.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Bar Basque

Nueva York, Miércoles, 8 de la tarde. Con una simple llamada mesa reservada para cenar el Viernes.
Nueva York. Viernes, 7 de la tarde. 839 6th Avenue.


Esta ciudad es conocida por su el gran número de restaurantes y la amplia variedad de comida que ofrece. 
Sin embargo, tras un mes y medio probando todo tipo de cocinas, me apetecía comer algo que me recordase a la gastronomía de la tierra. Así que navegando por la red, entre en la página del Bar Basque y descubrí que esta semana iban a ofrecer un menú especial creado por los chefs vascos Txomin Gómez y David García, ambos grandes cocineros con una trayectoria impecable a sus espaldas. No lo dudé ni un momento y entré en la página web para leer la información exacta sobre el evento, dónde a parte del menú se podía leer los currículos de ambos.


 David García
La verdadera educación culinaria de David García comenzó después de graduarse en la Escuela de Cocina en 1997, cuando empezó a trabajar en los más reconocidos restaurantes entre los estrellas Michelín: El Bulli, Martin Berasategi y Mugaritz. Estas experiencias le llevaron al Resturante del Guggenheim de Bilbao como su chef durante diez años. Actualmente dirige el pequeño y modesto negocio familiar en el centro de Bilbao, el Tamesis.

Txomin Gómez
Después de graduarse en la Escuela de Hostelería de Euskadi, se convirtió en profesor de la misma. Txomin Gómez continuó su educación culinaria con ètages en los conocidos tres estrellas Michelín El Bulli en Rosas, Girona, y en el Akelarre de Donosita. También ha trabajado en el Restaurante Bermeo del Hotel Ercilla de Bilbao y en el Koldo Royo de Palma de Mallorca. En 1996 se unió a la cadena hotelera NH, donde comenzó como jefe de cocina en el restaurante La Pérgola, del Hotel NH Villa de Bilbao, y en el año 2002 asumió la dirección de la cocina del Palacio Oriol en Santurtzi, convirtiéndose en chef ejecutivo de ambos restaurantes.

Si además has tenido ocasión de haber probado anteriormente sus creaciones, sabrás que es una oportunidad que no se puede dejar escapar. 

Para ir despertando los sentidos el menú incluía diversos entrantes: Gazpacho de tomate, tartare de salmón y albahaca; Láminas de bacalao con txangurro y pil-pil de calabaza; Salteado de verduras de temporada con panceta asada y toffee de guisantes; Y huevo asado con caldo de garbanzos, patata rota y tocineta gratinada. Según iba avanzando en la lectura de la carta, mis ansias por ir a degustar esos manjares iban en aumento. Cuando llegué a los platos principales ya estaba con el teléfono en la mano dispuesta a pedir mesa para el fin de semana. ¿Quién puede resistirse a una Lubina confitada con fideua de coliflor y caldo de setas, y Carrillera guisada con crema de patata y cantarelus? Todo ello acompañado de Amaren Tempranillo Reserva del 2001 y Baigorri de Garage 2005. Como colofón a esta espléndida selección de platos eligieron Una torrija caramelizada y helado de yogur, seguida de una crema de cuajada de cacao, arena de cookies y espuma de vainilla.

2 días de larga espera y por fin me encontré con mi amiga en la puerta de Bar Basque dispuesta a saborear una fantástica cena. Cuando cruzas el umbral de la puerta, tienes la sensación de estar entrando en uno de los locales de moda de Nueva York. Subir en ascensor a la segunda planta dónde se hayan ubicados el bar y restaurante. Un lugar donde el color rojo lo invade todo, con una decoración exquisita. Nada que ver con lo que imaginaba cuando leí que se trataba de un bar de tapas. Según avanzábamos por el establecimiento iba descubriendo el mobiliario de diseño, completamente moderno incluso en el comedor, que se encuentra situado en una terraza acristalada. 





Al leer el menú, elegir fue mas difícil de lo que pensaba. Hay mucho donde elegir y entraban ganas de catarlo absolutamente todo. Finalmente escogimos varias "tapas" para finalizar con esas carrilleras con las que llevaba días soñando. Saltándome el protocolo del buen comer, acompañé la cena con un buen Txakolí. ¿A quién se le ha ocurrido llamar a la cocina en miniatura que sirven "tapas"? Porque muchos, sobre todo la gente del norte, asociamos ese nombre al tentempié que te sirven gratuitamente en los bares del resto de la Península con tu consumición. Sin embargo, yo a esto lo llamaría más bien "Pintxos", pequeños bocados de placer, hechos con todo el mimo del mundo y que gustosamente se pagan, esa golosina típica del País Vasco. ¿Qué decir del resultado? Con sólo cerrar los ojos viajé los 5690km que separan Nueva York de Bilbao, y me sentí como en casa, comiendo en uno de los múltiples restaurantes que dan fama a nuestra fantástica gastronomía. La verdad es que no no suelo beber vino en las comidas, así que el Txakolí me trasladó al Mercado de Santo Tomás, que tiene lugar el 21 de Diciembre en Bilbao, y donde el Txakolí es la bebida por excelencia, para ayudar a pasar el Talo con chorizo, típicos de esta festividad.


Cómo diría cierto cantante, fue una auténtica experiencia religiosa, donde disfruté con los 5 sentidos tanto del local y su diseño, como de su incomparable cocina. Me marché de allí con ganas de volver de nuevo. ¡Recomendable al 120%! ¿Alguién se anima a volver?


jueves, 17 de noviembre de 2011

A sonreír y relacionarse personalmente.


Bueno bueno! El día que hace no es que acompañe a dar un paseo por la ciudad, pero si que anima a salir de casa, buscar un café agradable y sentarse a tomar algo calentito, con la compañía de un buen libro que nos haga olvidar el frío que hace al otro lado del cristal.

Lástima que hoy la suerte no este de mi lado, ya que no he encontrado ese sitio perfecto, sino que en su lugar estoy sentada en el Starbucks más cercano a mi casa, con una conexión a Internet pésima, y con una corriente que no te invita ni a quitarse la chaqueta.

Pero aun así, cumple la función que ando buscando.  Sentarme en un sitio donde haya afluencia de gente entrando y saliendo,  que me tenga un rato entretenida.  Aunque a mucha gente le pueda parecer aburrido el observar a las personas, es un pasatiempo un tanto curioso. 

10 mesas con sitio para sentarse. 10 historias diferentes.  ¿Qué pensarán? ¿Qué les habrá traído a este lugar? Muchos están como yo, sentados en la mesa con su ordenador personal como pareja.  Navegando por Internet, haciendo trabajos para la universidad, chateando, viendo vídeos y fotos.
Incluso los que están en compañía de otro ser humano trastean con sus aparatos electrónicos, como los ebooks, los tablets, o los teléfonos móviles. Esto hace que me ponga a pensar.



Quizá penséis que sea un poco idealista, pero ¿dónde ha quedado la vida que teníamos antes? Cuando nos relacionábamos con los amigos de manera verbal, y tomar un café nos servía para ponernos al día sobre como nos trataba la vida. Admito que en mi caso,  las nuevas tecnologías me han ayudado a sobrevivir, ya que un gran océano me separa de la gente que quiero, pero no os dejéis engañar. Todo está cambiando a pasos agigantados y cuando nos queramos dar cuenta, la tradición se habrá perdido, dejando paso a la novedad, algo que cada vez se vuelve más frío e impersonal. Es cierto que todos los avances de los que disponemos nos facilitan el día a día, pero no os olvidéis de las antiguas costumbres. ¿A quien no le hace ilusión recibir una carta con una fotografía de esa persona a la que no tienes ocasión de ver a menudo porque vive lejos?

Supongo que esta melancolía aparece porque las navidades están a la vuelta de la esquina, una época en la que estar con la familia y amigos es lo principal, reunirse en torno a una mesa e intercambiar palabras y muestras de cariño.

Justo cuando daba la entrada por terminada, dos señoras mayores se han sentado a conversar en mi mesa, puesto que el local está hasta los topes de solitarios enganchados a la tecnología. Hablan y se ríen a carcajadas mientras toman un café. Sin embargo, el chico que se encuentra a mi lado esta chateando a través del Facebook. Aunque no lo creáis, tienen algo en común. Ambos se están riendo. Pero existe una diferencia, ¿que cuál es? Que a ellas se las oye y transmiten alegría a los que nos encontramos a su alrededor, y él escribe Jajajaja, pasando desapercibido para el resto del mundo. Que aunque no nos demos cuenta, nuestro estado de animo influye en las personas que tenemos a nuestro lado.

No dejemos que la tradición caiga en el olvido, e intentemos combinarla con lo moderno, d'accord?







miércoles, 16 de noviembre de 2011

Exposición "Fragmentos. El presente, el pasado y el futuro ocupan el mismo lugar"

Muy buenas a todo el mundo.

Hoy, y dando contenido a este Blog, traigo noticias dentro del mundo del arte desde mi querido Bilbao.

Ayer se inauguró la exposición conjunta del fotógrafo Antero Latorre y el pintor Jose Manuel Ezkerra, "Fragmentos. El presente, el pasado y el futuro ocupan el mismo lugar", muestra marcada por el expresionismo. Me cuentan quienes acudieron,  creedme que fue lo más erudito del ámbito artístico del País Vasco, que fue todo un alarde de arte.

Antero inmortaliza a Ezkerra en una serie de fotografías, donde la estética profunda, la que marca la diferencia, se hace patente en gritos demoledores ante emociones, como rabia, tristeza, sorpresa y esperanza, con una mirada propia en la que la imagen en sí es ya todo un grito.

Antero Latorre recibe la llamada de otros continentes como Asia y Oceanía, y no dudo que con el éxito que se merece. Ya os seguiré contando la trayectoria de este enamorado de la vida, que con obra y mirada de artista inmortaliza, no hechos sino emociones. ¿Se puede pedir más?

Jose Manuel Ezkerra. Qué contaros sobre el expresionismo puro, del adolescente de 54 años, de la pluma inconstante pero maravillosa de los poemas que envía a su entorno más cercano. Son sublimes. Sólo el tiempo con sus arrugas es capaz de definirnos "Reza", una de sus composiciones, su pintura real u onírica, física o metafísica, sus retratos de los demás o siempre autorretratos. Es una pintura que relata que va más allá de lo real, que trasciende.

A la exposición acudieron no sólo amantes del arte, coleccionistas y algún que otro curioso, sino que también asistieron artistas de un gran peso específico dentro del entorno cultural del País Vasco.

El acto fue presentado por el escritor Hipólito García "Bolo". Allí se encontraban la vidrierista Paula Mónica Rubialde, de gran sensibilidad y talento, y en la actualidad secretaria de la Asociación de artistas y escritores vascos; el escultor y pintor José Ramón Morquillas, que se encuentra organizando una exposición de la que no tardaré en dar noticias; el pintor Ramón Perez; los escultores  y Alex Morlotez y la pintora Sol Mateos. Entre otros, pudimos ver al escultor y muralista Roberto Zalbidea, que con una trayectoria dilatada y siendo un valor seguro dentro del panorama artístico, se encuentra finalizando un gran mural en  Balmaseda y continúa trabajado en la serie "Catedrales de Hierro", que rememora sus orígenes relacionados con la metalurgia. Trabajador infatigable del que esperamos ansiosos su próxima exposición.

Os animo a que os acerquéis a echar un vistazo hasta el 28 de Noviembre en el Hotel Barceló Nervión de Bilbao. Si estáis por Madrid, podéis ver esta exhibición en la Sala Triángulo entre el 6 de Diciembre y el 15 de Enero.



Un saludo desde la Gran Manzana.

martes, 15 de noviembre de 2011

Un día ¿En la Farmacia?

A la hora de hacer la maleta para venir a Nueva York tuve que ser muy selectiva, ya que sólo disponía de un bulto de máximo 23 kg. Opté por traer toda la ropa que pude, ya que no soy muy dada a las compras, dejando allí los productos higiene personal, materiales de escritura, paraguas, etc, ya que son productos pequeños, que en su mayoría pesan demasiado.  

Una vez deshecho el equipaje tocaba hacer una lista de las cosas que tenía que comprar. Con el papelito en el bolso salí a dar una vuelta por la ciudad, decidida a conocer un poco el lugar y fichar posibles tiendas donde hacer mis recados de vuelta a casa. Lo único que no me costó encontrar fue un sitio para comprar mis cosméticos. Había tiendas Sephora por todas partes. Sin embargo allí no tenían champús, ni gel para el cuerpo, así que le pregunté a mi amiga dónde podía encontrar un lugar en el que tuviesen más variedad que en un supermercado, para poder elegir el más educado. Su respuesta fue simple: en la farmacia.

Esa fue la primera vez que escuché esa frase, y se convirtió en habitual a medida que pasaban los días. ¿Dónde puedo sacarme unas fotos de carnet? ¿Dónde puedo comprar un paraguas? ¿Dónde puedo comprar unas medias? Para todo la respuesta era la farmacia. 

La verdad es que no me extraña que sean inmensas porque ahí dentro disponen prácticamente de todo. Cuando entras en una de ellas tienes la sensación de estar entrando en un gran supermercado, muy bien iluminado y con diferentes pasillos divididos por secciones. Por ejemplo, en uno puedes encontrar productos de limpies para el hogar, en otro caramelos y chocolatinas junto con juguetes para los más pequeños. ¿Qué más se esconde entre sus hileras de estanterías? Pues por ejemplo útiles de papelería como bolígrafos, cuadernos y archivadores así como una amplia variedad de postales para felicitar el cumpleaños, halloween, acción de gracias, el nacimiento de un bebé, etc. A parte de lo que he mencionado antes de que hacen fotografías de carnet, también disponen de máquinas para imprimir fotografías que lleves en un soporte digital. 

Si seguimos paseando toparemos con una zona dedicada a los cosméticos y a la higiene personal, con champús, geles, cremas de cuerpo y cara, maquillajes... donde hay un montón de marcas dónde elegir. Puedes encontrar hasta secadores y planchas para el pelo. Se puede encontrar de todo, incluso si tienes necesidad de comprarte una bragas... no lo dudes, la farmacia es el lugar adecuado.

¿Que tienes hambre? No te preocupes, también hay una zona dedicada a la alimentación, con algunos productos básicos, como pasta, arroz, tomate, leche, galletas, y lo típico de aquí, la comida preparada enlatada. Si te entra la sed, no muy lejos podrás elegir entre bebidas isotónicas, refrescos, zumos y agua, tanto frías como del tiempo. ¿Te apetece montar una fiesta de última hora? Disponen de platos, vasos y cubertería de plástico en todos los colores así como de manteles, servilletas, confeti y globos para decorarlo todo. Por si esto fuera poco, si se te ha estropeado el equipo de música o incluso la televisión, o si te has cansado de tus videojuegos y te apetece adquirir uno nuevo, basta con acercarse a la zona de pago, dónde podrás encontrar algunos artículos de electrónica.

¿Desorientados? Seguimos dentro de la botica. Acercándonos ya a lo que se venden normalmente en estos lugares, encontramos los suplementos vitamínicos. Al contrario que en España, aquí están a disposición de todo el mundo, sin necesidad de receta. Puedes encontrar desde Calcio hasta vitamina C. Es una locura, porque el abuso de estos complementos puede tener graves efectos sobre nuestra salud. Sin embargo, a mi me ha salvado la vida, ya que tengo una leve anemia y estoy tomando unas pastillas de hierro, y con las prisas me dejé la receta en Bilbao. Junto a esto, encuentras también productos para adelgazar rápidamente y jarabes para eliminar la celulitis en tiempo récord. Apto para todos los públicos. Incluso podemos encontrar también genéricos para el catarro, para la gripe, mareos, jarabes para la tos. ¿Dónde ha quedado eso de concienciar a la gente para que no se automedique? En nuestras farmacias, cuando vas a comprar algo tan simple como unas aspirinas te hacen un interrogatorio sobre el uso que vas a darles, y aquí hasta un menor puede obtenerlas sin ningún problema. Me recuerda al hecho de que puedan conducir con 16 años y, sin embargo, tienen que ser mayores de 21 para poder beber. ¿Alguien lo comprende?



Supongo que a estas alturas os preguntareis si realmente venden medicamentos en estos lugares, ¿no? Pues tranquilos, que después de habernos recorrido todo el local, justo al fondo, encontramos un mostrador, donde un farmacéutico, tras enseñarle nuestra receta, nos proporciona amablemente lo solicitado. 

Como siempre hay que tener acceso a fármacos en caso de emergencia, muchas de ellas están abiertas las 24 horas del día.

A estas alturas, la conclusión que podemos sacar es que las Pharmacy es que son una mezcla de droguería, gasolinera, Hipercor y un poquito de farmacia. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

Taxis

Si ayer hablaba del Subway, hoy toca mencionar el otro medio de transporte que utilizan los neoyorquinos. Los taxis. Los públicos son los típicos amarillos, que estamos hartos de ver en todas las películas y se encuentran por todas partes.

Son la mejor forma de llegar de una parte a otra de la ciudad lo más rápido posible, sin necesidad de hacer transbordos en el metro o de caminar. Además, su precio es bastante económico, estando al alcance de todo el mundo.



Lo primero que hay que hacer es encontrar uno libre. Para ello lo mejor es situarse  al borde de la acera, preferiblemente en una esquina y extender el brazo a la espera de que alguno pare. Pero no siempre es tan fácil, puesto que en cuanto caen dos gotas todo el mundo se abalanza para conseguir un vehículo amarillo, y la ciudad tiende al colapso. A las noches también suele ser complicado, ya que el uso del suburbano nocturno no es recomendable en ciertas áreas ya que algunas paradas pueden resultar peligrosas. En estos dos casos, puedes quedarte como la Estatua de la Libertad, con el brazo alzado, aguardando a que alguno se apiade de ti. Normalmente, los taxis libres llevan el cartel luminoso encendido, así son más fáciles de ver.

Una comodidad que ofrecen es el pago con tarjeta de crédito, ya que disponen de unas máquinas en la parte trasera para facilitar la transacción. Lo que no hay que olvidar es la propina, que suele ser entre 10-20%, dependiendo del trato recibido.



Una cosa que llama la atención es que apenas hay conductores estadounidenses. Esto te obliga a agudizar el oído para conseguir entenderles, ya que pueden ser de cualquier parte del mundo. Por ejemplo, el primer taxi que cogí para venir del aeropuerto a la ciudad, el hombre era egipcio. Se portó muy bien conmigo y me hizo de guía turístico, explicándome los edificios principales y las zonas por donde íbamos pasando. Además de darme ciertos consejos de como sobrevivir los primero días en la Gran Manzana. En otra ocasión, me sorprendió una gran chaparrada obligándome a tomar uno con urgencia. Nevaba, hacia frío y estaba calada hasta los huesos. Yo iba en busca de unas botas de agua, y el hombre, nepalí, condujo por medio Manhattan en busca de una tienda en concreto que finalmente no encontramos. Como estaba empezando a coger un resfriado me llevó a casa y me cobró sólo la mitad, porque dijo que no había encontrado lo que quería y que no me preocupase. Que me metiese a la cama, y que al día siguiente saliese a buscarlo con más calma. Evidentemente, la propina fue muy generosa, puesto que el hombre se portó muy bien conmigo.

Sin embargo, hay que tener cuidado con los taxis negros. Suelen ser limousines y pertenecen a un servicio privado. Cuando ven que los amarillos escasean y te ven esperando a uno, suelen ofrecerte sus servicios. No cuentan con taxímetro pero te dicen el precio de la carrera antes de montar. Si no estas de acuerdo les dices que no, y si se ponen pesados y no te interesa... un consejito: les dices que sólo puedes pagar con tarjeta de crédito, ya que únicamente aceptan cash.

Otra cosa que conviene saber antes de montarse, es que conducen como locos. Es la ley de la selva, ya que sobrevive el más fuerte. Así que los frenazos repentinos, los giros y adelantamientos bruscos, los insultos y las pitadas están a la orden del día.

Pero si eso os parece poco, para los que les gusten las emociones fuertes, recomiendo coger una bici-taxi. Yo lo hice con un amigo para ir por la 5º Avenida hasta el Empire State Building y os puedo asegurar que  hacía tiempo que no pasaba tanto miedo. Iba todo el rato mirándonos y de conversación con nosotros. Encima hablando de fútbol y del ¡Real Madrid! Frenaba a medio centímetro de los coches y adelantaba sin mirar. Pero no sé cómo, llegamos sanos y salvos a nuestro destino, donde nos esperaba una cola de casi 2 horas para subir al edificio más alto de la ciudad.

Resumiendo, los taxis son una buena alternativa para moverse por  Nueva York, incluso para llegar a ella desde el aeropuerto.

Saludos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Metro de Nueva York

El metro de Nueva York, más conocido como Subway, es la manera más práctica de moverse por toda la ciudad. Inaugurado en 1904, hoy en día cuenta con más de 450 paradas, convirtiéndolo en el más grande de Estados Unidos, y uno de los más grandes del mundo.

Llevaba posponiendo la entrada al suburbano desde mi llegada, pero sinceramente, merecía la pena caminar para poder ver la ciudad en todo su esplendor. Sólo había cogido la línea 6 para moverme por la calle Lexington, sin necesidad de hacer ningún tipo de transbordo. Pero hoy no tenía más remedio que tomarlo si quería llegar hasta el Museo de Historia Natural sin dejarme una fortuna en taxi.

Así que acompañada de mi Ipod, he bajado las escaleras del metro más cercano a mi casa. Para entrar es necesario estar en posesión de la MetroCard, que se obtiene en todas las paradas, en quioscos y en algunas tiendas de revistas. Una vez pasas la tarjeta encuentras una ciudad paralela. Personas tocando instrumentos, cantando, bailando, dibujando, haciendo teatro, incluso hay grupos que se manifiestan en los andenes. Gente comiendo, bebiendo, charlando.

Ahora entiendo lo bien que he hecho alargando lo máximo posible mi primer viaje largo en metro. Después de dos cambios de tren, he preguntado a una señora para asegurarme que tomaba la dirección adecuada. Ella muy amable me ha dicho que cogiese el próximo y me llevaría directamente a mi destino. Pues bien, eso he hecho, y a medida que pasaban las paradas y el metro no paraba, yo me ponía más nerviosa. Miro a mi alrededor y ¿qué es lo que veo? Que todo el mundo que ocupaba el mismo vagón que yo, eran afroamericanos, y la única paliducha era yo. Efectivamente, había cogido un tren Express que me llevaba a toda velocidad al Bronx. Así que en cuanto las máquinas se han detenido he cambiado de andén, para coger uno que se dirigiese al Downtown. Y nuevamente he vuelto a meter la pata. Queriendo salir de allí a todo correr me he montado en el primero que ha pasado. Otra vez un Express, que se ha vuelto a saltar la parada de la calle 81. A esto hay que sumarle la impuntualidad de la mayoría de los servicios. Varios cambios tren y 1hora y media es lo que me ha costado llegar al dichoso museo, dónde me esperaba una larga cola para coger la entrada.



No creáis que ha sido una pérdida de tiempo, ya que no todos los días se tiene la oportunidad de recorrer varias líneas de metro con destinos tan diferentes y observar a la gente.

Acostumbrada al metro de Bilbao, tan limpio y luminoso como es, entrar en este ha sido una nueva experiencia. La combinación de diversos olores provocan náuseas al mezclar fritanga, café, sudor, múltiples perfumes... Acabas mareado y sin distinguir exactamente ni tu propio olor. Todo ello acompañado de una tenue luz. Sin embargo, lo que no tiene desperdicio es quedarse absorto mirando a las vías del tren y ver pasar ante tus ojos una rata del tamaño de un gato. Imaginaos el brinco que he pegado. Una vez llega el tren y te metes, tomas asiento si tienes suerte y esperas a llegar a tu destino. Escuchando el traqueteo del vagón, decido fijarme en las personas que viajan conmigo. Unos leen un libro. Otros el periódico. Pero lo que más abunda es gente jugando con el Iphone o el Ipad, leyendo un ebook, y sobre todo, escuchando música. Personajes muy diferentes entre sí. Individuos de clase alta, media y baja. Seres que van bien vestidos, y otros disfrazados. Cada uno va a lo suyo, sin fijarse en los demás y sin molestar al resto. Les hay incluso que van dormidos, sin miedo a que les pase nada.

Con todo ello, ha sido una buena experiencia y por supuesto una nueva aventura, que sin duda repetiré cuando llueva o  tenga que ir lejos. Pero aún así, para distancias cortas y medias, prefiero caminar, que se me va a quedar un tipazo... Ni gimnasio ni nada. ¡ANDAR, ANDAR Y ANDAR! Un hábito saludable que no cuesta dinero ni mucho esfuerzo.

¡Saludos!

jueves, 10 de noviembre de 2011

"All", despedida de Maurizio Cattelan


Niños gritando, llorando, corriendo. Parejas de la mano alabando la creación que tienen enfrente. Otros criticándola y diciendo que el artista debe estar loco para hacer este tipo de trabajos. Así es el arte, algo subjetivo que inspira todo tipo de comentarios, y en concreto la obra de Maurizio Cattelan.

Desde el 4 de Noviembre de 2010 y hasta el 22 de Enero de 2011 podemos ver una retrospectiva del creador italiano en el Museo Guggenheim de Nueva York. Bajo el nombre de “All”, encontraremos alrededores de 130 obras individuales, dispuestas de una manera un tanto curiosa. Es una forma de despedirse, ya que Maurizio anuncia su retirada como artista.

Cuando atraviesas las puertas de entrada y ves un montón de objetos manipulados colgando del techo, te dan ganas de saltarte la cola para coger la entrada y ponerte debajo de todas esas esculturas, pinturas e instalaciones, atraído por una cierta curiosidad. ¿Qué será eso? ¿Por qué estará así colocado?



Mi primera visita en persona al edificio de Frank Lloyd Wright se produjo 2 semanas antes de la inauguración de esta exposición. La famosa rotonda del museo se encontraba cubierta por unas telas blancas y cada rincón bien tapado, para no desvelar los secretos del montaje de “All”.  Cuando supe que el trabajo de Cattelan iba a ser expuesto aquí, la verdad es que imaginé que encontraríamos un recorrido a través de las creaciones del artista desde finales de la década de los 80 dispuestos cronológicamente a lo largo de los 90.
Sin embargo, cuando acudí a la inauguración y contemplé el resultado final, me quedé petrificada. Todas las obras pendían de cuerdas sobre mi cabeza. Al alzar la mirada lo único que vi fueron bultos de gran tamaño y sombras que flotaban sobre nuestras cabezas.  Vamos un completo caos, del que apenas era capaz de distinguir un par de esculturas sueltas.
Sin embargo, la exposición fue concebida especialmente para este lugar, y a medida que asciendes por la rampa de la rotonda, las obras se separan y tienes ocasión de observar una a una las diferentes obras desde diferentes puntos de vista. 
La nona ora. M. Cattelan    

 Caricatura de Picasso. M. Catterlan


Según vas avanzando, te das cuenta de que la disposición no corresponde a ningún orden, y mucho menos cronológico, sino que están colocadas de manera aleatoria, que yo supongo que será de la forma que haya dispuesto la ingeniería para que el techo de la cúpula sujete todo el peso.


Haciendo un repaso por sus trabajos, podemos encontrar sus temas más recurrentes, como la religión, el nacionalismo, el poder, el miedo al fracaso, y sobre todo, su obsesión por la muerte,  representados de la forma más macabra.

De todos modos, ¿qué podemos esperar de un hombre que desde los inicios de su carrera se ha dedicado a desafiar a la autoridad y a los convencionalismos? Utiliza la provocación para lanzar una crítica, y creo sinceramente que ha logrado llamar la atención con creces, situándose entre los artistas más conocidos dentro del panorama del arte contemporáneo.

El resultado es una exposición majestuosa, que se convierte ella misma en una gran obra de arte. Ojalá llevasen esta retrospectiva al Guggenheim de Bilbao, porque es una exhibición que prometo no dejará a nadie indiferente. ¡Bravo por el artista y por el propio Museo Guggenheim!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hoy, ha salido de nuevo un día espléndido, con una temperatura inimaginable para ser Noviembre de 19ºC y he salido a pasear.
Primera parada: la Fundación Angel Orensanz, situada en una antigua sinagoga y reconvertida en museo-galería. Al llegar frente al edificio, daba la sensación de estar cerrado a cal y canto. Sin embargo una de las puertas metálicas que protegen el área estaba entre abierta y ahí que he entrado, escaleras arriba hasta llegar a la puerta de madera. Justo cuando me disponía a agarrar el pomo, han salido dos chicos, pegándome un susto de muerte. Una vez dentro he recorrido la planta baja, mirando hacia arriba y con la boca abierta. El lugar es mágico.

¿Qué me decís? Estaba lleno de trabajadores montando tableros y trasladando cosas de un lugar a otro, que me saludaban como si fuese una trabajadora más. Yo supongo que estarían preparando la nueva exposición que se inaugura el 21 de Noviembre, llamada Felix&Dexter. Una vez te das cuenta de que es real, si subes por unas escaleras de madera que hacen bastante ruido a la 3ª planta, encontrarás expuesta la obra del propio Ángel, un artista español afincado en Nueva York desde 1986.

Intentaré volver y hablar con el artista en persona, porque me parece un personaje muy interesante y del que se puede aprender mucho.

De ahí, caminando por Houston, he pasado por Katz's, el Deli más famoso de la ciudad al cual le dedicaré otro día una entrada completa, porque merece la pena visitarlo. Pero iba buscando el New Museum de Arte Contemporáneo. De camino he divisado el restaurante Oliva, que sirve comida española. Lástima que estuviese cerrado porque me he quedado con ganas de probarlo. Mira que hay sitios de buena comida, y restaurantes con grandes chefs que sirven las delicias culinarias de nuestra cultura, pero lo que me ha llamado la atención de este lugar, es el mural que tiene en una de las paredes exteriores del local, justo en la boca del metro.


¿Lo reconocéis? Efectivamente, es la playa de la Concha, de Donosti. Así que otro día iré a catar lo que tienen que ofrecer.

Tras 5 minutos caminando, he encontrado el famoso museo, pero con una cola larguísima, obligándome a posponer mi visita hasta después de comer. ¿A dónde ir? Pues decidido. Me he quedado sin jamón en casa, así que aprovechando que andaba por la zona, De España parecía el lugar perfecto para ir a almorzar. Después de una flauta de txistorra, una rica croqueta de jamón y un cola cao fresquito, aquí estoy, escribiendo una nueva entrada en el Blog, con unas sevillanas de fondo. Me están entrando de levantarme de un salto y ponerme a bailar, para bajar la comida. Pero quedaría un poco friki, ¿no?

Como buena española, la sobremesa se ha alargado demasiado, así que toca recoger los bártulos e ir al museo a todo correr.

¡Saludos!

martes, 8 de noviembre de 2011

Viaje a NYC!

Martes, 4 de Octubre. A las 10 de la mañana me despedí de mi familia al completo en el aeropuerto de Loiu, y comenzaba mi aventura. Apenas 1 hora después llegaba a Madrid sola. ¿Qué hacer hasta las 17.20 que salía mi próximo vuelo con destino Nueva York JFK? La verdad es que tenía tiempo de bajar a Madrid, y con el día que hacía hubiese sido la mejor elección, pero como siempre, iba cargada de bolsas y con el portátil, así que opté por quedarme en Barajas, y como me recomendaron los operarios que trabajan allí, pasé el control. Allí estaba yo, en la terminal 2, 6 horas antes de que saliese mi vuelo. ¿Como sobrevive la gente tanto tiempo allí? Sin apenas ventanas, sin un lugar al que salir a tomar el aire, sin tiendas en las que distraerse, y con un par de sitios cutres para comer algo. Con lo alegre que soy yo y lo contenta que iba, efectivamente no tardé ni 30 minutos en deprimirme. ¡Cómo eché de menos las escalas en Barcelona! Además, todo el mundo iba en pareja y yo, sin más compañía que mi portátil. Así que opté por acercarme a la única tienda que había decente y me compré un libro que me ayudase a que el tiempo pasase lo más rápido posible. Malcomiendo en uno de los antros que había y vagando por la terminal sin un sitio fijo en el que esperar, a eso de las 16.00 pusieron en las pantallas la puerta correspondiente a mi vuelo y allí pude sentarme tranquila y sumergirme en mi lectura.

Todo mejoró al montarme en el avión, aunque no sin un pequeño contratiempo, fundamental para un vuelo de 7 horas. ¡¡¡MI PANTALLA ESTABA ROTA!!! Tras 30 minutos desesperada, tocando los botones y dando la lata a la azafata, me cambiaron de sitio. Un par de películas, buena música, un libro entretenido y una cabezadita después, mi avión aterrizó llegando a los Estados Unidos, y empezaron las colas. Cuando desembarcamos, entre que íbamos adormilados, y que los pasillos eran estrechos, nos dirigimos a las aduanas en fila india, como borreguillos. A la vez, llegó un vuelo procedente de Italia, así que la espera fue de lo más entretenida, escuchando como las señoras mayores llevaban el embutido en la maleta, y preguntándose que poner en el papelito que te hacen rellenar para entrar al país. El caso es que si llego a saber lo fácil que es meter el jamón en el país... no me lo pienso dos veces. Lástima que sea una cagueta y a última hora lo sacase de entre mi ropa.

Cogí la maleta sin ningún problema y me dirigí a la salida a duras penas. ¡No recordaba que mi equipaje pesase tanto! Tras un par de tropezones llegué a la salida y me abordó un chico preguntándome si necesitaba un taxi para ir a la ciudad por 60$. Cómo eran las 21.30 y en la calle no se veían los típicos coches amarillos, le dije que sí. Al momento me cogió la maleta y recuperé la sonrisa, hasta que salimos a la calle y el hombre, vestido de traje, se dirigió a un coche grande y negro. Ahí me acojoné un poquito. Pero al entrar al vehículo y ver su amplitud, y unos papeles situados en la parte delantera me quedé más tranquila, y me di cuenta de que se trataba de una limusina. Su conductor era de Egipto y me hizo de guía turístico. En cuanto llegamos a uno de los puentes que cruzan el río Hudson para ir a Manhattan, mi boca se abrió y no fui capaz de cerrarla hasta que llegué a casa, a pesar de que esas vistas las he visto un millón de veces en las películas. Si la ciudad de los rascacielos impresiona ya de por sí, no os lo podéis imaginar verla por primera vez de noche. El conductor me dijo que esa también fue su reacción cuando vino a la ciudad.

Tras 35 minutos de viaje, me dejó en casa de mi amiga, donde me iba a quedar mi primer mes en la ciudad.   Al entrar en el hall del edificio seguí con la boca abierta. Me recordaba a la entrada de un gran hotel, con dos porteros, un recepcionista, un espacio muy amplio y luminoso, rodeado de espejos que lo hacían aun más grande. En el momento en el que empezaba a asimilar que ya no me encontraba en mi pequeña y segura ciudad, apareció Flavia, con una sonrisa de oreja a oreja que me tranquilizó. Tras unas horas poniéndonos al día, caí rendida en la cama, con una sensación de felicidad que tras poco más de un mes en este país, aun mantengo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Presentación

Antes de comenzar a escribir mis andanzas por las Américas, creo necesario presentarme para que nos podamos conocer mejor.


Mi nombre es Rocío, y soy una chica de Bilbao, licenciada en Historia del Arte, que ha decidido venir a Nueva York a ponerme al día sobre el arte contemporáneo que se crea a diario en esta gran ciudad.
No me gusta estar parada y desde que acabé el colegio, he aprovechado todas las oportunidades que se me han presentado para salir al extranjero. Así, he vivido en Nürnberg (Alemania), Milán, Florencia y Venecia (Italia) y ahora mismo me encuentro en la Gran Manzana (EEUU).  Siempre es interesante conocer culturas nuevas, algunas apasionantes, otras similares a la nuestra, y en algunos casos, algo chocantes. 


Siempre he querido abrir un blog para contar mis experiencias en dichas ciudades, ya que pueden entretener y a la vez ayudar a otras personas, pero por falta de tiempo me había sido imposible. Sin embargo, tras un mes en la ciudad de los rascacielos, me he decidido a hacerlo sin más demora. 


Procurare manteneros al día sobre mis aventuras y sobre el arte de esta ciudad, que al fin y al cabo, es el motivo principal por el que me encuentro aquí. Al mismo tiempo dejaré recomendaciones sobre cómo aprovechar al máximo el lugar.


Un saludo y bienvenidos a mi Blog.