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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Santo Tomás

La cuenta atrás ha llegado a su fin y ya estamos a 21 de Diciembre. A pocos días de las esperadas Navidades, Santo Tomás es un pequeño gran adelanto de lo que aún está por venir. Una espléndida ocasión para degustar los productos típicos de los caseríos conocidos en la tierra como"Baserris" y aprovechar para llenar la nevera con género fresco.

Este año, el tiempo ha cumplido, como cada año, con su tradicional sirimiri. Para complicar más la cosa, la huelga del metro ha estado presente, ofreciendo únicamente servicios mínimos. ¿Pero qué es esto para un bilbaíno? ¿Creen que nos van a privar de un día tan especial? 

Alrededor de unos 300 puestos con los más variados productos agrícolas aguardaban ansiosos la llegada de los primeros clientes. El olor a choricillo está en el aire, los talos terminando de ser amasados y la banda sonora la protagoniza el ruido del descorche de las botellas de txakolí y de sidra. 



Talo con chorizo. Esto es principalmente lo que atrae a gente de todas las edades. Se trata del menú típico de este día, regado con una botella de txakolí y rematado con un pastel vasco. Rico, rico. Eso sí, siempre rodeado de amigos. ¿Quién puede resistirse? 

Para quien no este familiarizado con este producto, el talo se trata de una tortilla elaborada con harina de maíz, agua y sal,  que tras ser amasada se cocina a la plancha. Pero su único compañero no es el chorizo ya que la morcilla, el lomo o la panceta son también una buena elección. 



Pero no se trata solo de gastronomía. Las calles del Casco Viejo se llenan de gente que aprovecha para realizar algunas compras de navidad en sus pequeños comercios, y los jóvenes lo utilizan como una excusa más para pasar un rato con los colegas. El ambiente es similar a los días de Aste Nagusia, pero con más frío. 

Coincidiendo con el partido de vuelta de la Copa del Rey de Fútbol en el que se enfrentaban Athletic-Oviedo, algunos ovetenses han tenido la suerte de poder disfrutar de un gran día, donde los seguidores de ambos equipos han brindado con sidra por la victoria del mejor.



¡Viva Santo Tomás y Aupa Athletic!

martes, 13 de diciembre de 2011

It's time to say goodbye!

Mi aventura neoyorquina llega a su fin y mañana a estas horas estaré en el avión, regresando a mi querida villa de Bilbao.

Han sido 3 meses en los que he aprovechado cada minuto y en los que he disfrutado de todo lo que esta maravillosa ciudad ofrece. Sus cientos de museos y galerías de arte, su variada gastronomía, sus preciosos parques, la amabilidad de sus gentes... forman un todo que definen la metrópoli.

Hoy he tenido el privilegio de asistir al MoMA por última vez en una visita muy especial. Al ser martes, el museo estaba cerrado al público y he aprovechado la ocasión de pasear por sus VACÍAS salas ¡SOLA! Ha sido como regresar a Venecia, donde las conversaciones con las obras eran privadas, sin millones de turistas pasando por delante de ellas, sin pararse apenas a observarlas con detenimiento. ¡Estábamos las obras y yo!   La sensación indescriptible al estar sentada en la estancia de las ninfeas de Monet, ver cara a cara las Señoritas de Avignon de Picasso, rodear las fantásticas esculturas para observarlas desde los diferentes puntos de vista. ¡Insuperable!







La próxima entrada en el Blog será ya desde Bilbo, donde lo primero que haré será visitar las exposiciones del Guggenheim (Serra-Brancusi) y del Museo de Bellas Artes (Antonio López). No veo el momento de aterrizar en Loiu y respirar el aire puro de las montañas del norte, pasear por la Gran Vía bajo las luces de navidad, premiar a mi paladar con unos buenos pintxos del Casco Viejo...

Pero no os creáis, echaré de menos la Gran Manzana, donde cada día que ponía un pie en la calle y cada minuto que pasaba entre sus calles aprendía cosas nuevas, donde viví experiencias inolvidables y donde aprendí a conocerme mejor a mí misma.

Para los futuros viajeros que deseen disfrutar cada segundo en New York, escribiré una entrada sobre los lugares que no deben dejar de visitar, ya que os sorprenderán, con mis recomendaciones museísticas, gastronómicas, etc.

¡Un último saludo desde NYC!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Central Park

El otro día decidí dar un paseo por la 5ª Avenida para ver de nuevo los espectaculares escaparates montados para esta época tan especial. Ir de tienda en tienda fotografiándolos e ilusionarme con cada uno de ellos, recordando la sensación de cuando era pequeña e iba a la Gran Vía de Bilbao a ver el Cortilandia. No tengo palabras para describir como me siento. Sin embargo, estas ventanas abiertas al público son más que simples historias para niños, son arte en estado puro. Desde los más clásicos como el lazo rojo de Cartier que envuelve el edificio, a los más vanguardistas como los grandes almacenes Saks. 




Pero no es oro todo lo que reluce, y no tardé en volver al mundo real. Me hallaba en una de las calles principales de la Gran Manzana, un viernes al mediodía y en plena temporada navideña. ¿A quién intento engañar? ¡Fue horrible! Imposible tomar una sola fotografía sin que apareciesen un montón de cabezas en ella, empujones, incluso hacía calor, a pesar de tener 4ºC de temperatura. Necesitaba salir de ahí lo antes posible y como en tantas ocasiones había hecho, huí a Central Park, también conocido como el Pulmón de Nueva York. 



Un gran parque situado en el corazón de la ciudad, donde los neoyorquinos acuden a disfrutar de la tranquilidad, a practicar todo tipo de deportes y a respirar un poco de aire puro. Un lugar donde el ruido del tráfico, el olor a comida rápida y el estrés desaparecen para dejar paso a amplias zonas verdes, con lagos, zonas de juegos para niños, bosques, e incluso áreas habilitadas para el deporte. 

Andar por sus caminos observando como las ardillas buscan alimento para pasar el invierno y pisando las hojas secas que nos recuerdan que el otoño está apunto de acabar, es como estar en el paraíso, como si de repente la metrópoli desapareciera y solo quedara la naturaleza. 




El parque en sí es una gran obra de arte bien pensado y diseñado por el arquitecto Calvert Vaux y el paisajista Frederick Law Olmsted en la segunda mitad del siglo XIX. En el interior del perímetro, se pueden encontrar alrededor de medio centenar de esculturas, incluso el Castillo de Belvedere, construido en estilo victoriano en 1865, una infinidad de puentes en diferentes estilos arquitectónicos y hasta un pequeño Zoo.



Caminando un día cualquiera es fácil ver a la gente paseando a sus mascotas, y lo remarco porque no solo pasean a los perros, ya que he visto hasta una señora paseando a un gato con una cadenita, deportistas entrenándose o simplemente personas que intenta mantener la línea, niños jugando, trabajadores que acuden aquí a disfrutar de su almuerzo, personas disfrutando de un picnic en buena compañía, o amantes de la lectura sentados en una roca, bajo un árbol, ensimismados en sus relatos de fantasía, intriga o amor. 

De la pequeña y acogedora villa de Bilbao a los enormes rascacielos de Nueva York, fue un gran cambio y había momentos en los que el ritmo de la ciudad podía conmigo, así que solía acudir aquí con bastante frecuencia, intentando escapar del barullo y el estrés. Con una novela entre mis manos era capaz de pasar horas en este espacio, distrayéndome con las ardillas que se acercaban curiosas a ver si tenía algo que ofrecerlas. Los pájaros envidiosos, también rondaban por si le caían algunas migajas de pan. 



Si los 9000 bancos de madera distribuidos a lo largo de todo el área hablasen... ¡Cuántas historias contarían! 

Os dejo el link de la página web oficial, para que echéis un vistazo a todo lo que ofrece este fabuloso lugar.

http://www.centralparknyc.org/visit/things-to-see/
http://www.centralparknyc.org/visit/things-to-do/

jueves, 8 de diciembre de 2011

South Street Seaport

Hoy nos encontramos en la zona del "Lower East Side", concretamente en South Street Seaport, un distrito histórico de Manhattan, donde los rascacielos del área financiera quedan a un lado para dejar paso a los pequeños edificios comerciales de tres plantas, que datan de finales del siglo XIX y han sido restaurados. Sus bajos están dedicados al pequeño comercio,  donde podemos encontrar una gran variedad de tiendas de todo tipo, al igual que restaurantes y lugares de ocio.



Ahora mismo, por ser temporada navideña, el centro de la calle principal está decorado con casetas de madera que venden productos típicos de estas fechas, y decoraciones para el hogar. Los villancicos se pueden escuchar a todo volumen animando a los transeúntes. Aunque no tengo muy claro si estamos en América o en Europa, ya que lo que ofrecen estos puestos para degustar son Crêpes franceses y salchichas alemanas. Si lo que quieres es entrar en calor, no dudes en tomar un Glühwein para asentar el cuerpo. Así es, diversidad cultural. ¡Interesante!



Sin embargo en verano, las terrazas se llenan de gente tomando un refrigerio, música y actuaciones, personas patinando o simplemente paseando. Es un lugar ideal al que acudir con un libro y sentarse en uno de los bancos de madera del muelle a leer u a observar el fantástico atardecer.




Se trata de una zona mágica. Si intentas dejar los turistas a un lado, puedes imaginarte paseando por sus  calles, vestida con un traje de época y saludando a los marineros que se disponen a embarcar en sus grandes navíos, atracados en el famoso Pier 17. Actualmente, en este muelle está localizado un pequeño centro comercial destinado principalmente a contentar a los turistas con sus tiendas de souvenirs y sus puestos de comida rápida.



Sin embargo, merece la pena no perderse las vistas de Brooklyn y su archiconocido puente desde este fantástico lugar.

Ahora os abandono para sacar unas cuantas fotografías del atardecer, que como todos sabéis sólo dura un instante, y no me lo quiero perder desde aquí.

martes, 6 de diciembre de 2011

Chelsea Market

Ubicado en pleno Manhattan, en el barrio de Chelsea, encontramos este fabuloso mercado. Un edificio envejecido con el tiempo de ladrillo, donde se emplazaba una antigua fábrica de galletas, que hoy alberga algunas de las más curiosas tiendas de alimentación de la ciudad.



Cuando entras, tienes la sensación de retroceder en el tiempo, a finales del siglo XIX, dónde a altas temperaturas se horneaban las famosas "biscuits". Mostrando sus entrañas, con las tuberías a la vista, es un lugar agradable, con sus pequeños comercios y sus múltiples lugares para deleitar al estómago con un sabroso bocado. Desde exquisitos sandwiches de langosta, pasando por auténtica pasta italiana  hasta llegar a las típicas hamburguesas americanas. Siguiendo la tradición, existen varios sitios donde venden suculentos dulces y panes recién hechos.

¿Os suena la tienda de Eleni's? Esa que ha salido en varios reportajes de españoles viviendo en Nueva York. Pues gracias a esa publicidad, el idioma más escuchado entre los clientes de este establecimiento dedicado a las galletas y a los conocidos "cupcakes", es el castellano.



Pero sin embargo, el negocio que más me ha llamado la atención no es gastronómico. Me refiero a una gran tienda que se encuentra en una de las entradas del edificio, llamada "Anthropologie", en la cual encontramos un mix de artículos de lo más normal pero colocados de la forma más curiosa. ¿Quién se imagina que junto a un vestido de fiesta pueda encontrar una cazuela de hierro? ¿O que junto a unos zapatos tenga la opción de elegir entre una gran variedad de tiradores de puertas? Libros de cocina, de decoración del hogar, de diseñadores de moda, y de grandes pintores como Gaugin y Van Gogh, están repartidos entre las diferentes estanterías, compartiendo espacio con los jerséis de cachemir de la más alta calidad.


Normalmente no aparece en las guías turísticas pero es un espacio de lo más curioso que merece la pena visitar. El edificio en sí es espectacular, y alberga obras de arte en cada rincón. Fotografías antiguas que recuerda lo que un día fue aquel lugar, esculturas contemporáneas, instalaciones y pinturas murales decoran el interior de este singular inmueble, que encierra una gran historia entre sus paredes de ladrillo rojo.


Si aprovecháis para visitarlo en la época navideña, podréis hacer compras interesantes, para pasar unas fiestas con detalles diferentes. Además, la decoración es sencillamente fantástica y hace del lugar un sitio mucho más acogedor y hogareño. Sin duda, un MUST para visitar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Art Basel Miami Beach

1 al 4 de Diciembre. Fecha marcada en el calendario por todos los amantes del arte moderno y contemporáneo. Durante estos días tiene lugar la feria más importante en América. Se trata de Art Basel, con sede en Miami Beach. Más de 260 galerías de todos los rincones del planeta representando alrededor de 2000 artistas de los siglos XX y XXI, se concentran en Miami.

Aprovechando la fama mundial de este evento, la ciudad se convierte durante estos días en sitio de referencia para los interesados en el arte y en los alrededores es posible visitar otras exhibiciones relacionadas con el mismo tema.

Una época inmejorable para visitar la ciudad. Tuve la oportunidad de estar allí la semana pasada por "Thanksgiving" y de vivir mi primer "Black Friday" en un Mall. Se trata del día después de Acción de Gracias, cuando los comercios ofrecen grandes descuentos y la gente acude a las tiendas de madrugada para  llevarse los artículos al mejor precio. Además, siempre viene bien escaparse del frío de Nueva York para sentir el calor del sol de nuevo en el cuerpo, con una temperatura media de 25ºC diarios.

Pero no os creáis que Miami Beach es la única zona donde disfrutar del ambiente artístico. Galeristas, coleccionistas y curiosos deben acercarse a las diferentes carpas situadas en Midtown, sin olvidarse de las cientos de galerías distribuidas a lo largo de toda la metrópoli, pero sobre todo en el área de Wynwood, conocido como el "art district".

Florida conocida como el "estado soleado", con sus cientos de Malls, campos de golf, playas de aguas cristalinas y blancas arenas...



 ¿Quién se anima el año que viene a vivir unos días intensos sumergidos en el nuevo mundo del arte? Comprar, conocer, o simplemente pasear y disfrutar del ambiente y de su clima. Una ciudad dispuesta a recibir a los turistas con los brazos abiertos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Rockefeller Center Tree Lighting Ceremony

Diciembre. Frío y nieve. ¿A quién se le ocurre venirse a New York en esta época? A cualquier enamorado de las navidades, del shopping, de la buena comida... Es el mejor momento, sin duda.

Hoy ha tenido lugar uno de los eventos más esperados por los neoyorquinos: la ceremonia de iluminación del árbol de navidad del Rockefeller Center. La historia se remonta a 1931, cuando los obreros encargados de la construcción del complejo decoraron un pino de forma humilde.


 Esta tradición ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en un auténtico espectáculo que congrega a gente de todas las edades que gritan al unísono la cuenta atrás para ver como los 8 kilómetros de cable con sus 30.000 bombilla iluminan el gigantesco abeto noruego. Coronando esta gran maravilla podemos ver la espectacular estrella de cristal de Swarovsky. Para amenizar la espera, grandes artistas entonan Villancicos tanto nuevas versiones de los clásicos, como canciones de navidad contemporáneas. Todo un auténtico show que merece la pena presenciar. 



Pero seamos sinceros, ¿cuántas personas acuden a la Puerta del Sol a comerse las uvas el día 31 de Diciembre? Demasiada gente, frío, empujones, horas y horas de pie, y enterándote de la mitad de lo que está ocurriendo. Son cosas que se ven mejor desde el sofá de casa, ¿verdad? Pues esto es igual. Paseando por la 5ª avenida, viendo los fabulosos escaparates de los grandes almacenes, he topado con un montón de calles cortadas al tráfico y la muchedumbre, que impedían caminar con fluidez. ¿Qué estaba pasando? La gente estaba apilada en el poco espacio que quedaba para ver la ceremonia en directo. Estoy hablando de que eran las 5 de la tarde y ya no se podía encontrar un solo hueco libre. Admito que en un principio se me había pasado por la cabeza el hecho de pasarme a las 8 para ver el comienzo del acto en persona, pero tras ver todo aquel barullo de gente, he seguido caminando y disfrutando de la decoración navideña. Al igual que las campanadas de Fin de Año, seguir la gala en directo desde mi casita, en pijama, con un chocolate calentito y sin la necesidad de pelearme con nadie para conseguir ver o escuchar algo, es la mejor elección.  ¡Feliz!

Ahora si podemos decir que la temporada navideña a comenzado, y con ella... ¡LAS COMPRAS!

Happy Pre-Christmas!

lunes, 21 de noviembre de 2011

PINTA

El fin de semana pasado tuvo lugar en la ciudad de Nueva York la feria PINTA. Se trata de un evento anual, importante dentro del mundo de el arte contemporáneo, dónde las galerías más importantes de Estados Unidos, América Latina y Europa exhiben las creaciones de artistas latinoamericanos.



Una cita que hice muy bien en apuntar en la agenda, porque perdérsela hubiese sido una locura. Alrededor de 50 espacios reservados a las diferentes galerías. Se podían ver obras representativas del arte abstracto, concreto, neo-concreto, cinético y conceptual, así como de otros movimientos contemporáneos en auge.

Diego Posta Peuser, director de PINTA, remarca que la función principal de este evento, que este año cumple su V edición en esta ciudad, es conseguir que el arte de estos países alcance su más alto potencial, no solo en términos de su inserción en el mercado, si no también en la historia del arte. Para ello, el Programa de Adquisición de museos juega un papel importante, promoviendo la compra de obras de artistas latinoamericanos por parte de un selecto grupo de museos.

Este año, el artista invitado fue Antonio Manuel, conocido por sus obras vanguardistas de los años 60, combinando arte neoconcreto, pop y conceptual.


El papel del curador, encargado de seleccionar una decena de proyectos, recayó sobre Jacopo Crivelli Visconti, crítico de arte italiano residente en Brasil.

Pasear por el recinto fue como estar en un museo, viendo los diferentes trabajos y charlando con los galeristas y coleccionistas sobre los artistas, su forma de pensar y su forma de sentir.  Un lugar donde interactuar e intercambiar opiniones, y sobre todo, un sitio donde a la vez que te diviertes, aprendes.

Si estáis interesados, la feria también se celebra en Londres, a finales de Primavera, concretamente, del 7 al 10 de Junio de 2012, donde en su tercer año pretenden aumentar la presencia de las galerías españolas y portuguesas.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Bar Basque

Nueva York, Miércoles, 8 de la tarde. Con una simple llamada mesa reservada para cenar el Viernes.
Nueva York. Viernes, 7 de la tarde. 839 6th Avenue.


Esta ciudad es conocida por su el gran número de restaurantes y la amplia variedad de comida que ofrece. 
Sin embargo, tras un mes y medio probando todo tipo de cocinas, me apetecía comer algo que me recordase a la gastronomía de la tierra. Así que navegando por la red, entre en la página del Bar Basque y descubrí que esta semana iban a ofrecer un menú especial creado por los chefs vascos Txomin Gómez y David García, ambos grandes cocineros con una trayectoria impecable a sus espaldas. No lo dudé ni un momento y entré en la página web para leer la información exacta sobre el evento, dónde a parte del menú se podía leer los currículos de ambos.


 David García
La verdadera educación culinaria de David García comenzó después de graduarse en la Escuela de Cocina en 1997, cuando empezó a trabajar en los más reconocidos restaurantes entre los estrellas Michelín: El Bulli, Martin Berasategi y Mugaritz. Estas experiencias le llevaron al Resturante del Guggenheim de Bilbao como su chef durante diez años. Actualmente dirige el pequeño y modesto negocio familiar en el centro de Bilbao, el Tamesis.

Txomin Gómez
Después de graduarse en la Escuela de Hostelería de Euskadi, se convirtió en profesor de la misma. Txomin Gómez continuó su educación culinaria con ètages en los conocidos tres estrellas Michelín El Bulli en Rosas, Girona, y en el Akelarre de Donosita. También ha trabajado en el Restaurante Bermeo del Hotel Ercilla de Bilbao y en el Koldo Royo de Palma de Mallorca. En 1996 se unió a la cadena hotelera NH, donde comenzó como jefe de cocina en el restaurante La Pérgola, del Hotel NH Villa de Bilbao, y en el año 2002 asumió la dirección de la cocina del Palacio Oriol en Santurtzi, convirtiéndose en chef ejecutivo de ambos restaurantes.

Si además has tenido ocasión de haber probado anteriormente sus creaciones, sabrás que es una oportunidad que no se puede dejar escapar. 

Para ir despertando los sentidos el menú incluía diversos entrantes: Gazpacho de tomate, tartare de salmón y albahaca; Láminas de bacalao con txangurro y pil-pil de calabaza; Salteado de verduras de temporada con panceta asada y toffee de guisantes; Y huevo asado con caldo de garbanzos, patata rota y tocineta gratinada. Según iba avanzando en la lectura de la carta, mis ansias por ir a degustar esos manjares iban en aumento. Cuando llegué a los platos principales ya estaba con el teléfono en la mano dispuesta a pedir mesa para el fin de semana. ¿Quién puede resistirse a una Lubina confitada con fideua de coliflor y caldo de setas, y Carrillera guisada con crema de patata y cantarelus? Todo ello acompañado de Amaren Tempranillo Reserva del 2001 y Baigorri de Garage 2005. Como colofón a esta espléndida selección de platos eligieron Una torrija caramelizada y helado de yogur, seguida de una crema de cuajada de cacao, arena de cookies y espuma de vainilla.

2 días de larga espera y por fin me encontré con mi amiga en la puerta de Bar Basque dispuesta a saborear una fantástica cena. Cuando cruzas el umbral de la puerta, tienes la sensación de estar entrando en uno de los locales de moda de Nueva York. Subir en ascensor a la segunda planta dónde se hayan ubicados el bar y restaurante. Un lugar donde el color rojo lo invade todo, con una decoración exquisita. Nada que ver con lo que imaginaba cuando leí que se trataba de un bar de tapas. Según avanzábamos por el establecimiento iba descubriendo el mobiliario de diseño, completamente moderno incluso en el comedor, que se encuentra situado en una terraza acristalada. 





Al leer el menú, elegir fue mas difícil de lo que pensaba. Hay mucho donde elegir y entraban ganas de catarlo absolutamente todo. Finalmente escogimos varias "tapas" para finalizar con esas carrilleras con las que llevaba días soñando. Saltándome el protocolo del buen comer, acompañé la cena con un buen Txakolí. ¿A quién se le ha ocurrido llamar a la cocina en miniatura que sirven "tapas"? Porque muchos, sobre todo la gente del norte, asociamos ese nombre al tentempié que te sirven gratuitamente en los bares del resto de la Península con tu consumición. Sin embargo, yo a esto lo llamaría más bien "Pintxos", pequeños bocados de placer, hechos con todo el mimo del mundo y que gustosamente se pagan, esa golosina típica del País Vasco. ¿Qué decir del resultado? Con sólo cerrar los ojos viajé los 5690km que separan Nueva York de Bilbao, y me sentí como en casa, comiendo en uno de los múltiples restaurantes que dan fama a nuestra fantástica gastronomía. La verdad es que no no suelo beber vino en las comidas, así que el Txakolí me trasladó al Mercado de Santo Tomás, que tiene lugar el 21 de Diciembre en Bilbao, y donde el Txakolí es la bebida por excelencia, para ayudar a pasar el Talo con chorizo, típicos de esta festividad.


Cómo diría cierto cantante, fue una auténtica experiencia religiosa, donde disfruté con los 5 sentidos tanto del local y su diseño, como de su incomparable cocina. Me marché de allí con ganas de volver de nuevo. ¡Recomendable al 120%! ¿Alguién se anima a volver?


jueves, 17 de noviembre de 2011

A sonreír y relacionarse personalmente.


Bueno bueno! El día que hace no es que acompañe a dar un paseo por la ciudad, pero si que anima a salir de casa, buscar un café agradable y sentarse a tomar algo calentito, con la compañía de un buen libro que nos haga olvidar el frío que hace al otro lado del cristal.

Lástima que hoy la suerte no este de mi lado, ya que no he encontrado ese sitio perfecto, sino que en su lugar estoy sentada en el Starbucks más cercano a mi casa, con una conexión a Internet pésima, y con una corriente que no te invita ni a quitarse la chaqueta.

Pero aun así, cumple la función que ando buscando.  Sentarme en un sitio donde haya afluencia de gente entrando y saliendo,  que me tenga un rato entretenida.  Aunque a mucha gente le pueda parecer aburrido el observar a las personas, es un pasatiempo un tanto curioso. 

10 mesas con sitio para sentarse. 10 historias diferentes.  ¿Qué pensarán? ¿Qué les habrá traído a este lugar? Muchos están como yo, sentados en la mesa con su ordenador personal como pareja.  Navegando por Internet, haciendo trabajos para la universidad, chateando, viendo vídeos y fotos.
Incluso los que están en compañía de otro ser humano trastean con sus aparatos electrónicos, como los ebooks, los tablets, o los teléfonos móviles. Esto hace que me ponga a pensar.



Quizá penséis que sea un poco idealista, pero ¿dónde ha quedado la vida que teníamos antes? Cuando nos relacionábamos con los amigos de manera verbal, y tomar un café nos servía para ponernos al día sobre como nos trataba la vida. Admito que en mi caso,  las nuevas tecnologías me han ayudado a sobrevivir, ya que un gran océano me separa de la gente que quiero, pero no os dejéis engañar. Todo está cambiando a pasos agigantados y cuando nos queramos dar cuenta, la tradición se habrá perdido, dejando paso a la novedad, algo que cada vez se vuelve más frío e impersonal. Es cierto que todos los avances de los que disponemos nos facilitan el día a día, pero no os olvidéis de las antiguas costumbres. ¿A quien no le hace ilusión recibir una carta con una fotografía de esa persona a la que no tienes ocasión de ver a menudo porque vive lejos?

Supongo que esta melancolía aparece porque las navidades están a la vuelta de la esquina, una época en la que estar con la familia y amigos es lo principal, reunirse en torno a una mesa e intercambiar palabras y muestras de cariño.

Justo cuando daba la entrada por terminada, dos señoras mayores se han sentado a conversar en mi mesa, puesto que el local está hasta los topes de solitarios enganchados a la tecnología. Hablan y se ríen a carcajadas mientras toman un café. Sin embargo, el chico que se encuentra a mi lado esta chateando a través del Facebook. Aunque no lo creáis, tienen algo en común. Ambos se están riendo. Pero existe una diferencia, ¿que cuál es? Que a ellas se las oye y transmiten alegría a los que nos encontramos a su alrededor, y él escribe Jajajaja, pasando desapercibido para el resto del mundo. Que aunque no nos demos cuenta, nuestro estado de animo influye en las personas que tenemos a nuestro lado.

No dejemos que la tradición caiga en el olvido, e intentemos combinarla con lo moderno, d'accord?







miércoles, 16 de noviembre de 2011

Exposición "Fragmentos. El presente, el pasado y el futuro ocupan el mismo lugar"

Muy buenas a todo el mundo.

Hoy, y dando contenido a este Blog, traigo noticias dentro del mundo del arte desde mi querido Bilbao.

Ayer se inauguró la exposición conjunta del fotógrafo Antero Latorre y el pintor Jose Manuel Ezkerra, "Fragmentos. El presente, el pasado y el futuro ocupan el mismo lugar", muestra marcada por el expresionismo. Me cuentan quienes acudieron,  creedme que fue lo más erudito del ámbito artístico del País Vasco, que fue todo un alarde de arte.

Antero inmortaliza a Ezkerra en una serie de fotografías, donde la estética profunda, la que marca la diferencia, se hace patente en gritos demoledores ante emociones, como rabia, tristeza, sorpresa y esperanza, con una mirada propia en la que la imagen en sí es ya todo un grito.

Antero Latorre recibe la llamada de otros continentes como Asia y Oceanía, y no dudo que con el éxito que se merece. Ya os seguiré contando la trayectoria de este enamorado de la vida, que con obra y mirada de artista inmortaliza, no hechos sino emociones. ¿Se puede pedir más?

Jose Manuel Ezkerra. Qué contaros sobre el expresionismo puro, del adolescente de 54 años, de la pluma inconstante pero maravillosa de los poemas que envía a su entorno más cercano. Son sublimes. Sólo el tiempo con sus arrugas es capaz de definirnos "Reza", una de sus composiciones, su pintura real u onírica, física o metafísica, sus retratos de los demás o siempre autorretratos. Es una pintura que relata que va más allá de lo real, que trasciende.

A la exposición acudieron no sólo amantes del arte, coleccionistas y algún que otro curioso, sino que también asistieron artistas de un gran peso específico dentro del entorno cultural del País Vasco.

El acto fue presentado por el escritor Hipólito García "Bolo". Allí se encontraban la vidrierista Paula Mónica Rubialde, de gran sensibilidad y talento, y en la actualidad secretaria de la Asociación de artistas y escritores vascos; el escultor y pintor José Ramón Morquillas, que se encuentra organizando una exposición de la que no tardaré en dar noticias; el pintor Ramón Perez; los escultores  y Alex Morlotez y la pintora Sol Mateos. Entre otros, pudimos ver al escultor y muralista Roberto Zalbidea, que con una trayectoria dilatada y siendo un valor seguro dentro del panorama artístico, se encuentra finalizando un gran mural en  Balmaseda y continúa trabajado en la serie "Catedrales de Hierro", que rememora sus orígenes relacionados con la metalurgia. Trabajador infatigable del que esperamos ansiosos su próxima exposición.

Os animo a que os acerquéis a echar un vistazo hasta el 28 de Noviembre en el Hotel Barceló Nervión de Bilbao. Si estáis por Madrid, podéis ver esta exhibición en la Sala Triángulo entre el 6 de Diciembre y el 15 de Enero.



Un saludo desde la Gran Manzana.

martes, 15 de noviembre de 2011

Un día ¿En la Farmacia?

A la hora de hacer la maleta para venir a Nueva York tuve que ser muy selectiva, ya que sólo disponía de un bulto de máximo 23 kg. Opté por traer toda la ropa que pude, ya que no soy muy dada a las compras, dejando allí los productos higiene personal, materiales de escritura, paraguas, etc, ya que son productos pequeños, que en su mayoría pesan demasiado.  

Una vez deshecho el equipaje tocaba hacer una lista de las cosas que tenía que comprar. Con el papelito en el bolso salí a dar una vuelta por la ciudad, decidida a conocer un poco el lugar y fichar posibles tiendas donde hacer mis recados de vuelta a casa. Lo único que no me costó encontrar fue un sitio para comprar mis cosméticos. Había tiendas Sephora por todas partes. Sin embargo allí no tenían champús, ni gel para el cuerpo, así que le pregunté a mi amiga dónde podía encontrar un lugar en el que tuviesen más variedad que en un supermercado, para poder elegir el más educado. Su respuesta fue simple: en la farmacia.

Esa fue la primera vez que escuché esa frase, y se convirtió en habitual a medida que pasaban los días. ¿Dónde puedo sacarme unas fotos de carnet? ¿Dónde puedo comprar un paraguas? ¿Dónde puedo comprar unas medias? Para todo la respuesta era la farmacia. 

La verdad es que no me extraña que sean inmensas porque ahí dentro disponen prácticamente de todo. Cuando entras en una de ellas tienes la sensación de estar entrando en un gran supermercado, muy bien iluminado y con diferentes pasillos divididos por secciones. Por ejemplo, en uno puedes encontrar productos de limpies para el hogar, en otro caramelos y chocolatinas junto con juguetes para los más pequeños. ¿Qué más se esconde entre sus hileras de estanterías? Pues por ejemplo útiles de papelería como bolígrafos, cuadernos y archivadores así como una amplia variedad de postales para felicitar el cumpleaños, halloween, acción de gracias, el nacimiento de un bebé, etc. A parte de lo que he mencionado antes de que hacen fotografías de carnet, también disponen de máquinas para imprimir fotografías que lleves en un soporte digital. 

Si seguimos paseando toparemos con una zona dedicada a los cosméticos y a la higiene personal, con champús, geles, cremas de cuerpo y cara, maquillajes... donde hay un montón de marcas dónde elegir. Puedes encontrar hasta secadores y planchas para el pelo. Se puede encontrar de todo, incluso si tienes necesidad de comprarte una bragas... no lo dudes, la farmacia es el lugar adecuado.

¿Que tienes hambre? No te preocupes, también hay una zona dedicada a la alimentación, con algunos productos básicos, como pasta, arroz, tomate, leche, galletas, y lo típico de aquí, la comida preparada enlatada. Si te entra la sed, no muy lejos podrás elegir entre bebidas isotónicas, refrescos, zumos y agua, tanto frías como del tiempo. ¿Te apetece montar una fiesta de última hora? Disponen de platos, vasos y cubertería de plástico en todos los colores así como de manteles, servilletas, confeti y globos para decorarlo todo. Por si esto fuera poco, si se te ha estropeado el equipo de música o incluso la televisión, o si te has cansado de tus videojuegos y te apetece adquirir uno nuevo, basta con acercarse a la zona de pago, dónde podrás encontrar algunos artículos de electrónica.

¿Desorientados? Seguimos dentro de la botica. Acercándonos ya a lo que se venden normalmente en estos lugares, encontramos los suplementos vitamínicos. Al contrario que en España, aquí están a disposición de todo el mundo, sin necesidad de receta. Puedes encontrar desde Calcio hasta vitamina C. Es una locura, porque el abuso de estos complementos puede tener graves efectos sobre nuestra salud. Sin embargo, a mi me ha salvado la vida, ya que tengo una leve anemia y estoy tomando unas pastillas de hierro, y con las prisas me dejé la receta en Bilbao. Junto a esto, encuentras también productos para adelgazar rápidamente y jarabes para eliminar la celulitis en tiempo récord. Apto para todos los públicos. Incluso podemos encontrar también genéricos para el catarro, para la gripe, mareos, jarabes para la tos. ¿Dónde ha quedado eso de concienciar a la gente para que no se automedique? En nuestras farmacias, cuando vas a comprar algo tan simple como unas aspirinas te hacen un interrogatorio sobre el uso que vas a darles, y aquí hasta un menor puede obtenerlas sin ningún problema. Me recuerda al hecho de que puedan conducir con 16 años y, sin embargo, tienen que ser mayores de 21 para poder beber. ¿Alguien lo comprende?



Supongo que a estas alturas os preguntareis si realmente venden medicamentos en estos lugares, ¿no? Pues tranquilos, que después de habernos recorrido todo el local, justo al fondo, encontramos un mostrador, donde un farmacéutico, tras enseñarle nuestra receta, nos proporciona amablemente lo solicitado. 

Como siempre hay que tener acceso a fármacos en caso de emergencia, muchas de ellas están abiertas las 24 horas del día.

A estas alturas, la conclusión que podemos sacar es que las Pharmacy es que son una mezcla de droguería, gasolinera, Hipercor y un poquito de farmacia. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

Taxis

Si ayer hablaba del Subway, hoy toca mencionar el otro medio de transporte que utilizan los neoyorquinos. Los taxis. Los públicos son los típicos amarillos, que estamos hartos de ver en todas las películas y se encuentran por todas partes.

Son la mejor forma de llegar de una parte a otra de la ciudad lo más rápido posible, sin necesidad de hacer transbordos en el metro o de caminar. Además, su precio es bastante económico, estando al alcance de todo el mundo.



Lo primero que hay que hacer es encontrar uno libre. Para ello lo mejor es situarse  al borde de la acera, preferiblemente en una esquina y extender el brazo a la espera de que alguno pare. Pero no siempre es tan fácil, puesto que en cuanto caen dos gotas todo el mundo se abalanza para conseguir un vehículo amarillo, y la ciudad tiende al colapso. A las noches también suele ser complicado, ya que el uso del suburbano nocturno no es recomendable en ciertas áreas ya que algunas paradas pueden resultar peligrosas. En estos dos casos, puedes quedarte como la Estatua de la Libertad, con el brazo alzado, aguardando a que alguno se apiade de ti. Normalmente, los taxis libres llevan el cartel luminoso encendido, así son más fáciles de ver.

Una comodidad que ofrecen es el pago con tarjeta de crédito, ya que disponen de unas máquinas en la parte trasera para facilitar la transacción. Lo que no hay que olvidar es la propina, que suele ser entre 10-20%, dependiendo del trato recibido.



Una cosa que llama la atención es que apenas hay conductores estadounidenses. Esto te obliga a agudizar el oído para conseguir entenderles, ya que pueden ser de cualquier parte del mundo. Por ejemplo, el primer taxi que cogí para venir del aeropuerto a la ciudad, el hombre era egipcio. Se portó muy bien conmigo y me hizo de guía turístico, explicándome los edificios principales y las zonas por donde íbamos pasando. Además de darme ciertos consejos de como sobrevivir los primero días en la Gran Manzana. En otra ocasión, me sorprendió una gran chaparrada obligándome a tomar uno con urgencia. Nevaba, hacia frío y estaba calada hasta los huesos. Yo iba en busca de unas botas de agua, y el hombre, nepalí, condujo por medio Manhattan en busca de una tienda en concreto que finalmente no encontramos. Como estaba empezando a coger un resfriado me llevó a casa y me cobró sólo la mitad, porque dijo que no había encontrado lo que quería y que no me preocupase. Que me metiese a la cama, y que al día siguiente saliese a buscarlo con más calma. Evidentemente, la propina fue muy generosa, puesto que el hombre se portó muy bien conmigo.

Sin embargo, hay que tener cuidado con los taxis negros. Suelen ser limousines y pertenecen a un servicio privado. Cuando ven que los amarillos escasean y te ven esperando a uno, suelen ofrecerte sus servicios. No cuentan con taxímetro pero te dicen el precio de la carrera antes de montar. Si no estas de acuerdo les dices que no, y si se ponen pesados y no te interesa... un consejito: les dices que sólo puedes pagar con tarjeta de crédito, ya que únicamente aceptan cash.

Otra cosa que conviene saber antes de montarse, es que conducen como locos. Es la ley de la selva, ya que sobrevive el más fuerte. Así que los frenazos repentinos, los giros y adelantamientos bruscos, los insultos y las pitadas están a la orden del día.

Pero si eso os parece poco, para los que les gusten las emociones fuertes, recomiendo coger una bici-taxi. Yo lo hice con un amigo para ir por la 5º Avenida hasta el Empire State Building y os puedo asegurar que  hacía tiempo que no pasaba tanto miedo. Iba todo el rato mirándonos y de conversación con nosotros. Encima hablando de fútbol y del ¡Real Madrid! Frenaba a medio centímetro de los coches y adelantaba sin mirar. Pero no sé cómo, llegamos sanos y salvos a nuestro destino, donde nos esperaba una cola de casi 2 horas para subir al edificio más alto de la ciudad.

Resumiendo, los taxis son una buena alternativa para moverse por  Nueva York, incluso para llegar a ella desde el aeropuerto.

Saludos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Metro de Nueva York

El metro de Nueva York, más conocido como Subway, es la manera más práctica de moverse por toda la ciudad. Inaugurado en 1904, hoy en día cuenta con más de 450 paradas, convirtiéndolo en el más grande de Estados Unidos, y uno de los más grandes del mundo.

Llevaba posponiendo la entrada al suburbano desde mi llegada, pero sinceramente, merecía la pena caminar para poder ver la ciudad en todo su esplendor. Sólo había cogido la línea 6 para moverme por la calle Lexington, sin necesidad de hacer ningún tipo de transbordo. Pero hoy no tenía más remedio que tomarlo si quería llegar hasta el Museo de Historia Natural sin dejarme una fortuna en taxi.

Así que acompañada de mi Ipod, he bajado las escaleras del metro más cercano a mi casa. Para entrar es necesario estar en posesión de la MetroCard, que se obtiene en todas las paradas, en quioscos y en algunas tiendas de revistas. Una vez pasas la tarjeta encuentras una ciudad paralela. Personas tocando instrumentos, cantando, bailando, dibujando, haciendo teatro, incluso hay grupos que se manifiestan en los andenes. Gente comiendo, bebiendo, charlando.

Ahora entiendo lo bien que he hecho alargando lo máximo posible mi primer viaje largo en metro. Después de dos cambios de tren, he preguntado a una señora para asegurarme que tomaba la dirección adecuada. Ella muy amable me ha dicho que cogiese el próximo y me llevaría directamente a mi destino. Pues bien, eso he hecho, y a medida que pasaban las paradas y el metro no paraba, yo me ponía más nerviosa. Miro a mi alrededor y ¿qué es lo que veo? Que todo el mundo que ocupaba el mismo vagón que yo, eran afroamericanos, y la única paliducha era yo. Efectivamente, había cogido un tren Express que me llevaba a toda velocidad al Bronx. Así que en cuanto las máquinas se han detenido he cambiado de andén, para coger uno que se dirigiese al Downtown. Y nuevamente he vuelto a meter la pata. Queriendo salir de allí a todo correr me he montado en el primero que ha pasado. Otra vez un Express, que se ha vuelto a saltar la parada de la calle 81. A esto hay que sumarle la impuntualidad de la mayoría de los servicios. Varios cambios tren y 1hora y media es lo que me ha costado llegar al dichoso museo, dónde me esperaba una larga cola para coger la entrada.



No creáis que ha sido una pérdida de tiempo, ya que no todos los días se tiene la oportunidad de recorrer varias líneas de metro con destinos tan diferentes y observar a la gente.

Acostumbrada al metro de Bilbao, tan limpio y luminoso como es, entrar en este ha sido una nueva experiencia. La combinación de diversos olores provocan náuseas al mezclar fritanga, café, sudor, múltiples perfumes... Acabas mareado y sin distinguir exactamente ni tu propio olor. Todo ello acompañado de una tenue luz. Sin embargo, lo que no tiene desperdicio es quedarse absorto mirando a las vías del tren y ver pasar ante tus ojos una rata del tamaño de un gato. Imaginaos el brinco que he pegado. Una vez llega el tren y te metes, tomas asiento si tienes suerte y esperas a llegar a tu destino. Escuchando el traqueteo del vagón, decido fijarme en las personas que viajan conmigo. Unos leen un libro. Otros el periódico. Pero lo que más abunda es gente jugando con el Iphone o el Ipad, leyendo un ebook, y sobre todo, escuchando música. Personajes muy diferentes entre sí. Individuos de clase alta, media y baja. Seres que van bien vestidos, y otros disfrazados. Cada uno va a lo suyo, sin fijarse en los demás y sin molestar al resto. Les hay incluso que van dormidos, sin miedo a que les pase nada.

Con todo ello, ha sido una buena experiencia y por supuesto una nueva aventura, que sin duda repetiré cuando llueva o  tenga que ir lejos. Pero aún así, para distancias cortas y medias, prefiero caminar, que se me va a quedar un tipazo... Ni gimnasio ni nada. ¡ANDAR, ANDAR Y ANDAR! Un hábito saludable que no cuesta dinero ni mucho esfuerzo.

¡Saludos!

jueves, 10 de noviembre de 2011

"All", despedida de Maurizio Cattelan


Niños gritando, llorando, corriendo. Parejas de la mano alabando la creación que tienen enfrente. Otros criticándola y diciendo que el artista debe estar loco para hacer este tipo de trabajos. Así es el arte, algo subjetivo que inspira todo tipo de comentarios, y en concreto la obra de Maurizio Cattelan.

Desde el 4 de Noviembre de 2010 y hasta el 22 de Enero de 2011 podemos ver una retrospectiva del creador italiano en el Museo Guggenheim de Nueva York. Bajo el nombre de “All”, encontraremos alrededores de 130 obras individuales, dispuestas de una manera un tanto curiosa. Es una forma de despedirse, ya que Maurizio anuncia su retirada como artista.

Cuando atraviesas las puertas de entrada y ves un montón de objetos manipulados colgando del techo, te dan ganas de saltarte la cola para coger la entrada y ponerte debajo de todas esas esculturas, pinturas e instalaciones, atraído por una cierta curiosidad. ¿Qué será eso? ¿Por qué estará así colocado?



Mi primera visita en persona al edificio de Frank Lloyd Wright se produjo 2 semanas antes de la inauguración de esta exposición. La famosa rotonda del museo se encontraba cubierta por unas telas blancas y cada rincón bien tapado, para no desvelar los secretos del montaje de “All”.  Cuando supe que el trabajo de Cattelan iba a ser expuesto aquí, la verdad es que imaginé que encontraríamos un recorrido a través de las creaciones del artista desde finales de la década de los 80 dispuestos cronológicamente a lo largo de los 90.
Sin embargo, cuando acudí a la inauguración y contemplé el resultado final, me quedé petrificada. Todas las obras pendían de cuerdas sobre mi cabeza. Al alzar la mirada lo único que vi fueron bultos de gran tamaño y sombras que flotaban sobre nuestras cabezas.  Vamos un completo caos, del que apenas era capaz de distinguir un par de esculturas sueltas.
Sin embargo, la exposición fue concebida especialmente para este lugar, y a medida que asciendes por la rampa de la rotonda, las obras se separan y tienes ocasión de observar una a una las diferentes obras desde diferentes puntos de vista. 
La nona ora. M. Cattelan    

 Caricatura de Picasso. M. Catterlan


Según vas avanzando, te das cuenta de que la disposición no corresponde a ningún orden, y mucho menos cronológico, sino que están colocadas de manera aleatoria, que yo supongo que será de la forma que haya dispuesto la ingeniería para que el techo de la cúpula sujete todo el peso.


Haciendo un repaso por sus trabajos, podemos encontrar sus temas más recurrentes, como la religión, el nacionalismo, el poder, el miedo al fracaso, y sobre todo, su obsesión por la muerte,  representados de la forma más macabra.

De todos modos, ¿qué podemos esperar de un hombre que desde los inicios de su carrera se ha dedicado a desafiar a la autoridad y a los convencionalismos? Utiliza la provocación para lanzar una crítica, y creo sinceramente que ha logrado llamar la atención con creces, situándose entre los artistas más conocidos dentro del panorama del arte contemporáneo.

El resultado es una exposición majestuosa, que se convierte ella misma en una gran obra de arte. Ojalá llevasen esta retrospectiva al Guggenheim de Bilbao, porque es una exhibición que prometo no dejará a nadie indiferente. ¡Bravo por el artista y por el propio Museo Guggenheim!